sábado, 29 de mayo de 2010

COSAS QUE NO SE RECICLAN SOLAS




La señora del tiempo me ha dicho que la vida sigue igual por las altas presiones
Después de cuatro meses dale que te pego. Me han dicho que en catalán no se puc decir dale que te pego, que es una expresión castellana…ni que lo digas…
Pues M ha conseguido que vayamos al Gim, en realidad soy yo quien le lleva arrastras.
También está empeñado en que nade dentro de un tanque lleno de cloro, con música de Imserso de vacances en Benidorm. El tío ni largo, ni corto me ha regalado el Speedo de Play y el gorro, con corazones, claro. Parece un chico de intenciones resueltas y que no se da por vencido. Mirar moscas españolas en vinagre, durante horas, tiene estas cosas.
En los vestuarios los tíos hablan ahora de maricas. Me gustaban más cuando hablaban de fútbol… de tías no se habla nunca por si te la levantan, mayormente. Eso es lo que supongo. Si no pobres chicas.
Ahora a un hetero le tienes que decir: bueno venga, deja de colocarte el pelo, aprende de Pé y Elnett y deja de sobarte con la crema.
El mundo al revés, todavía me acuerdo cuando los curas se podían beneficiar a un crio…gracias a Dios naci en épocas mejores. Eso si era buena educación sexual, con su misterio, su morbo, su pecado y no esas fiestas de la espuma asexuadas.

jueves, 20 de mayo de 2010

miércoles, 5 de mayo de 2010

Dimmer - Degrees of Existance

Dimmer - Degrees of Existance from Special Problems on Vimeo.

tímidos



A mí también me gusta dedicarle tanto tiempo a estar ausente,
pero los demás van a tomarte por altiva, así es la gente.
Qué profundidad y qué abstracción, es ella tan interesante.
Casi un millón de cosas en voz alta, dirán barbaridades,
barbaridades ...

Tímidos del mundo uníos,
un poquito de concentración, uníos.
Tímidos del mundo uníos,
que no pare la conversación, uníos,
uníos ...
uníos ...
uníos ...

Estás callada por indecisión y te llaman orgullosa,
mientras distraída mirarás al mar pensando en otra cosa.
Tras las gafas de lectura pueden ya pasar las horas,
mientras cantaré por nuestra unión dispersa como la de las olas,
la de las olas ...

sábado, 1 de mayo de 2010

SANT


El día anterior a Sant Jordi estuve trabajando hasta lo que mi cuerpo me permite y después C me dijo que fuera para su casa. Al vecino de arriba se le había caído el techo abajo y tenia visita de un arquitecto. Según pasaba por el portal de C, pensé que la solución estructural estaba sobredimensionada, total que después de dos horas de espera subí para arriba, para la obra y monte un pollo a los obreretes, muy buenorros. A los diez minutos aparececio el arquitecto. El arquitecto desplego sus planos, he de decir que al revés, le coloque la hoja y mirando al techo raso me explico lo que era una viga. Tengo una paciencia con los arquitectos y con los franceses que ni pa que…eso se lo comentaba a una señora, catalana para más señas, en Santander un carpintero te explica las distintas maderas, calidades y soluciones… que aquí no, aquí todo es a base de ofrecer ostias…la última obra que llevaba, dos meses sin avanzar, pues le dije a la decoradora: “como mañana vuelva con un Birkin y te lo estampe en la cara, mirando al falso Tous que portaba, te enteras” …en dos días se termino la obra.
Total en esas estaba, cuando me tire dos horas en hallar un puto libro, que no encontré…pero me gaste una pasta, en libros…total que 14 horas después de salir de casa, volví…pensado que ojala no me regalasen un libro porque no creía que acertara nadie y una rosa que es una vulgaridad regalar, pues que si no me regalaban una me cortaba las piernas.
El día después de Sant Jordi, sin una rosa y sin ganas de volver a casa. Me fui a comer al argentino que mola del barrí, como estaba colapsado de argentinos vire para la taberna de en frent y me sentaron en la única mesa plena de sol. De las mismas me senté junto al bárbaro que estaba a la sombra, desplegué El Mundo y me leí el articulo de Mª Vela Zanetti sobre Martina Klein que me recordó…y sonreí tanto que al macarra, al de lado, el que me miraba de soslayo, le tire sobre el plato la hoja en la que aparecía el canalillo de Elsa Pataky, con cara de cómo te muevas te fostio y el puso cara, no si todavía me ostia.
Y con el segundo, plato, me leí a la Suzy Menkes y los 60 años de Pierre Cardín.

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